En el tejido de la vida, a veces los malestares más profundas solo pueden ser atendidas con la dulzura de un contacto humano. Un abrazo sincero, una caricia, puede transmitir un mensaje de consuelo que resuena en el alma, curando las laceraciones invisibles del corazón. Cada gesto se convierte en una oportunidad para compartir la ternura que ten